Cada día que amanece el sol se aparece sobre las montañas y el aire puro de la naturaleza me enceguece y el verde de la ciudad me parece algo psicodélico, me inspiro y pinto en un lienzo mis actos, pienso en las demás personas, pero nadie me conoce, siento como el alma de un niño africano parece ser llevada por un agila de cabellos dorados como el mismísimo sol, todo parece irreal pero es cierto, sentimientos inexplicables y el aire se acaba, los ojos de las personas se salen de sus orbitas, y la gente gime sin parar, la tierra se parte en dos, y yo sigo pintando sin parar porque es algo maravilloso algo nunca antes visto y pensé ganar mucho dinero, pero en ese instante me pregunto quien me lo comprara si todos mueren, pero no paro de pintar, un hueco se abre debajo de mis pies y siento caer al fuego y mi pintura se quema, despierto y veo en frente de mi cama una nota que dice: esto es lo que pasara, al lado de ella mi pintura.
ana isabel


